Su marco de montañas amaderadas y la historia de un rey es el motivo por el cual muchos de los turistas de Tepoztlán (a 20 minutos de ahí), prefieran la calma de un poblado que se considera sagrado. Cuando se voltea la mirada hacia arriba, sobresale el Cerro de la Ventana, llamado así por tener un hueco que simula un vitral natural. En este lugar, que muchos consideran magnético, hace unos 3 mil años nació Cé Acatl Topiltzin, mejor conocido como Quetzalcóatl. A una hora caminando de Amatlán, luego de descender valles y subir cerros, se encuentra el lugar que muchos historiadores coinciden fue donde al futuro rey se le otorgó el nombre de Cé Acatl Topiltzin Quetzalcóatl. Este personaje ha marcado hasta hoy el rumbo del pueblo.
Amatlán: "Lugar de los Amates"
El poblado de Amatlán fue habitado desde épocas remotas; el significado de su nombre proviene de los vocablos "Amatl" que significa amate y "tlan" lugar. Su glifo prehispánico representa un rollo de papel amarrado con un listón rojo, porque en la antigüedad Amatlán fue un destacado productor de papel elaborado con la corteza del árbol amate. Este papel fue muy importante pues se ofrendaba a los dioses; con él se elaboraba el atuendo de las deidades, la decoración de los templos y los códices. Tepoztlán tributaba a los mexicas pliegos de papel, entre otros productos. A partir de la época colonial Santa María Magdalena fue la patrona de este pueblo.
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