Por: Vero Hdz
Le hable por teléfono a mi mamà para que me acompañara hacer unas compras para la fiesta de Diomedes, llegué a su casa a las diez de la mañana el almuerzo ya estaba listo; (tacos de barbacoa y menudo bien calientito).
Después nos fuimos hacer las compras de la fiesta, Diomedes eligió sus invitaciones, piñata, y bolsitas de dulces con imágenes referente a su luchador favorito (rey misterio), después le sugerí que fuéramos a buscar algunos globos para sus arreglos de mesa, pero la tienda ya había cerrado.
Seguíos caminando por la calle Guerrero y llegamos a una tienda de libro usados, había un anuncio en la ventada de la librería queda a la calle: “libros en oferta a cinco pesos”, me pareció atractiva la oferta y me dirigí allá y determinar que tan buenos o malos eran esos libros, ya chocando pues…. había de todo, matemáticas, filosofía, algebra, libros de texto de nivel primaria, etc,
Compre 4 de sociología que me parecieron interesantes y que además 2 de ellos los recordé ya que los había leído (en copias), cuando fui estudiante en la Facultad de Filosofía.
Diomedes eligió uno de Fabulas, al momento de pagar escuche que mamà solicitó algún libro sobre letras musicales, me acerque a ella y le pregunté que si tenía alguna idea de que tipo de música, me respondió que no, el encargado le contestó que no teñía nada referente a lo que a ellas el interesaba, me retire y seguí viendo algunos Stans ojeé algunas revistas sobre decoración y vi fotografías de la fachada de viviendas muy bonita, fui hasta donde estaba mamà y le mostré la imagen de una casa que me había gustado; vi que en sus manos tenía una Biblia de las grandes, de pastas gruesas e imágenes religiosas, sus manos la acariciaban lentamente, le pregunté que si le había gustado, me respondió que si, y le pregunté al encargado por el precio, me dijo que quinientos pesos, pero mamà lo interrumpe y dice, pero me la deja en cuatrocientos, me dio algo de risa ya que ella ya había negociado la compra, y Señor respondió que si aceptaba el ofrecimiento de nosotras; pague de inmediato, (antes que se arrepintiera), salimos de la librería y mamà me comentó que una vez un señor había pasado por la casa de ella vendiendo Biblias y una igual a la que habíamos comprado le costaba cinco mil pesos en abonos y dijo – era un precio que jamás podría pagar- noté que mamá iba caminando muy emocionada por llevar algo tan sagrado en sus manos, de reojo la vi que iba limpiando algunas lagrimas, llegamos a casa y comenzó a mostrar su libro, le comenté- mamà creo que en cuanto libros tu hiciste la mejor compra”. Me despedí de ellos, y me fui a mi casa y llegando me recosté en el sillón y me puse a pensar que estas acciones me llenan de satisfacción y sobre todo agradecida con Dios, por darme la oportunidad de ofrecer y dar a los más amo y quiero lo mucho que el me da.
Fue un dominguito saberos, lleno de cosas lindas.
29 agosto, 2010
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